sábado, 24 de junio de 2017

Fiesta de verano

El 12 de junio es cumpleaños de la Tía Lupe; en el 2016 organizamos una fiesta de cumpleaños para ella con el tema del verano.
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Los arreglos florales me encantaron. Se utilizó la cáscara de la sandía como recipiente y se pusieron hibiscus y adelfas dentro. Sólo se decoró con una pequeña sombrilla.


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jueves, 22 de junio de 2017

Visitando el terruño

Hace un año, por estas fechas, visité el sur de Tamaulipas. Creo que nunca había regresado en estas fechas; por lo general, iba en mayo, septiembre o diciembre.

Una de mis principales motivaciones para este regreso fueron los mangos y las ciruelas. Hacía muchos años que no veía las ciruelas aún en en el árbol; de por sí ya es difícil que estas ciruelas lleguen hasta el lugar donde vivimos y probarlas cada año, así que tomarlas directamente del árbol es más difícil aún. 

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Es tan triste ver la fruta tirada. A kilómetros de distancia añoramos estos sabores y recordamos los tiempos pasados en época de ciruelas. Nos resulta incomprensible que estén en el suelo desperdiciándose. 

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Lo mismo pasa con los mangos: demasiada producción y no hay quien la consuma. Es en estos tiempos cuando uno quisiera que no existieran esas 6 horas de distancia entre el terruño y el lugar donde vivimos ahora.

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Las temperaturas tan altas y este cielo me hacían pensar que se acercaba un aguacero:

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El parque frente a la casa de los abuelos:

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Algunas plantas de la casa de los abuelos:

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Era mi primera vez en el terruño ya con mi cambio de alimentación. Tenía mis dudas acerca de si podría encontrar algo para comer libre de productos de origen animal, así que me llevé un "chorizo" de soya que venden acá. Sin embargo, los frijoles, el arroz y el aguacate siempre me salvan; además mi tía preparó unas calabacitas con elote muy ricas.


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De regreso a casa, después de ese fin de semana en casa de los abuelos, estos son algunos de los paisajes que se observan en el camino. Es la parte del viaje que más me gusta. Al parecer había llovido recientemente pues todo se veía muy verde.


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martes, 20 de junio de 2017

Decisiones drásticas: cambio de alimentación

Siempre me he preguntado si hay alguna razón del por qué de repente comenzaron a llegar los gatos a mi vida. Me pregunto si fue casualidad que en menos de un año yo ya tenía 4 gatos en mi casa a quienes había encontrado en diferentes circunstancias y necesitaban un lugar para vivir o simplemente es que yo estaba muy atenta a los gatos y por eso me di cuenta de sus casos.

Sea cual sea la razón de su llegada, creo que si fueron el principio para que yo tomara una decisión que ha sido drástica en mi vida: hace dos años dejé de comer animales.

Cuando comenzaron a llegar los gatos que ahora tengo en mi casa, en el 2013, también conocí por las redes sociales a diferentes personas de la localidad que se dedican a la protección animal. Me di cuenta de que muchos de ellos eran vegetarianos o veganos.

Comencé a informarme más sobre el tema y me di cuenta de que, al menos en el lugar donde vivo, ya hay más opciones para las personas que desean ese cambio de alimentación o de vida. También me di cuenta de que cada vez más personas están eligiendo ser vegetarianos.

No puedo decir que en mi caso lo hice por moda; no estoy siguiendo a un grupo de personas en su forma de pensar. Más bien me di cuenta de que desde hace mucho tiempo era algo que yo deseaba, pero como no conocía a nadie a mi alrededor que tuviera ese estilo de vida, no tenía la suficiente información y tenía miedo de tomar esa decisión porque no sabía cómo iba a sobrevivir.

Creo que desde niña siempre fui como Lisa Simpson. No podía lidiar con el hecho de criar a un animal, convivir con él y luego comerlo. Recuerdo que en las fiestas de la familia paterna se acostumbraba preparar comida con carne de cerdo; la carne de un cerdo que se había criado durante varios meses antes para ese fin. 

Incluso uno de los tíos era el encargado de matar al cerdo. Uno de los peores recuerdos que tengo es los gritos y lloridos de uno de esos cerdos cuando lo estaban matando. No vi la escena, pero lo escuché... a pesar de que hice todo lo posible por alejarme y taparme los oídos con las manos. Creo que siempre he sido "la rara" en la familia y supongo que al verme en ese momento confirmaron que lo era. Creo que no podían entender mi sufrimiento, ni siquiera mi mamá.

Después de que comencé a conocer a más personas que no consumen productos de origen animal y a tener más información del por qué, yo me sentía incongruente: cómo era posible que quisiera tanto a los animales y que sufriera por su maltrato si seguía comiéndolos.

A inicios del 2015 comencé a hablar con las personas cercanas a mí, acerca de que ya no quería comer carne. Para todos era algo incomprensible, incluso algunos me decían que no, que no estaba bien. Creo que sólo una o  dos personas me dijeron que "qué bueno".

Comencé dejando de comer pollo, luego comía carne solo una vez a la semana o cada dos semanas; después fue una vez al mes y cuando la comía ya no me caía bien en el estómago. Creo que la última vez que comí carne fue en una fiesta familiar en mayo de 2015. Sin embargo, creo que pescado si seguí comiendo unos días después, pero también por esas fechas fue que tomé la decisión de que ya dejaría a los animales fuera de mi plato.


lunes, 19 de junio de 2017

Los gatos en mi vida (octava parte)

--- La llegada de Orfa ---

Cinco meses después de la muerte de Mitch, otro gato llegó a nuestra vida: Orfa.   
Orfa antes se llamaba "Princesa" y era parte de la familia de una amiga. Desafortunadamente en mayo o junio de 2016 sufrió un accidente y se lastimó paralizándose sus patas traseras.

Por si eso fuera poco, su dueña comenzó a presentar problemas de salud que le impedían atenderla, por lo cual al arrastrarse comenzó a tener llagas. Sin embargo, por la situación de salud de su dueña, nadie se había dado cuenta de que Princesa también necesitaba atención veterinaria.

A mediados de julio me enteré de la situación de Princesa y su humana, a quien tenían que hospitalizar porque su enfermedad había avanzado muy rápido; así que me ofrecí a cuidar a Princesa y llevarla al veterinario.

Cuando la llevamos al veterinario lo primero que se hizo fue raparla para atenderle las llagas. Ya una vez que la tuvimos en casa continuamos limpiándole la herida y dándole sus medicamentos.

Desafortunadamente, a las pocas semanas su dueña falleció. Yo no sabía que iba a pasar con  Princesa. No quería tocar el tema con su familia pues estaban pasando por el duelo de la pérdida de un familiar y quizá Princesa les haría recordar a esa persona.

Así pasaron varios meses, hasta que un día le dije a Carlos: el nombre de "Princesa" no va con su carácter; ella necesita un nombre corto y que se escuche fuerte. Me gusta el nombre de "Orfa" para ella.

Así que le pregunté a mi amiga si tenía algún inconveniente en que "Princesa" ya no se llamara así, sino "Orfa" y me dijo que no tenía inconveniente alguno. Creo que en ese momento comprendí que Orfa ya era parte de mi familia.




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Aún no se integra muy bien con los otros gatos. Ella siempre anda aparte y si se le acercan les tira "manotazos". Ya su movilidad de las patas traseras es mejor. No se puede decir que camina perfectamente normal, pero ya no arrastra como arrastraba cuando llegó.


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Es cariñosa conmigo. Le gusta que le haga "piojito". No es tan huraña con las visitas como lo es Lucas.

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Hace aproximadamente cuatro meses también nos dio un susto. Llegamos a la casa después del trabajo y había demasiada sangre en el piso. Pensamos que alguno de los gatos se había cortado o que alguien había entrado a la casa y los había herido.

Resultó que era Orfa quien estaba orinando sangre. Rápidamente la llevamos a consultar y después de los análisis nos enteramos que también tenía problemas renales. Estuvo en tratamiento varias semanas y ahora es compañera de Tito en cuanto al alimento especial.


jueves, 15 de junio de 2017

Los gatos en mi vida (séptima parte)

--- La llegada de Lucas ---

Lucas fue el cuarto gato en llegar a mi casa en menos de un año. Se podría decir que él si ya fue un "lujo". Los tres gatos anteriores llegaron a mi vida en forma de rescate de situaciones difíciles, pero en el caso de Lucas no fue así.

Una amiga me dijo que el gato de su familia había preñado a una gata de una vecina y que por lo tanto tenía que ayudar a la vecina, dueña de la gata, a buscar familia para las crías. Me dijo que uno de los gatitos estaba hermoso y que era ideal para mí. Que de cualquier modo, si yo no lo adoptaba, seguramente ella se quedaría con él, porque estaba muy bonito.

A mediados de julio la acompañé a visitar a la vecina y ahí conocí a Lucas. Efectivamente, era un gatito muy bello, de pelo largo. Los gatos de pelo largo son mis preferidos, pero ninguno de los tres que ya tenía en casa eran de pelo largo. Y pues pensé: "uno más, qué más da"

Estaba tan bonito que hasta a mi mamá le gustó, y eso que ella no quiere mucho a los gatos. Cuando lo llevé a la casa, Tito estaba casi recién llegado y Mitch de por sí ya estaba celoso de él, así que a Lucas tampoco lo recibió con mucha amabilidad que digamos.

Desde el principio el carácter de Lucas fue muy diferente al de Tito. Mientras que Tito estaba todo tenso y desconfiado, Lucas rápidamente entró en confianza.


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Cuando comenzaron a crecer, Mitch era el gato dominante y Lucas y Tito el blanco de sus agresiones, pero unos meses antes de que muriera Mitch, Lucas parecía que era el nuevo dominante y pues le gusta molestar a Tito.

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Durante casi tres años no se me había enfermado para nada. Hasta se me hacía raro y comentaba eso con la vet. Pero hace dos meses se le infló la oreja y tuvieron que hacerle cirugía. Después de la cirugía no la pasó muy bien, tuvo mucha fiebre y comenzó a tener comportamientos que no eran comunes en él.

Pensé que iba a morir. Se veía que se sentía muy mal. Creo que hasta Tito extrañaba sus agresiones. Unos días después comenzó a mejorar y volvió a ser el mismo de antes.

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Por ahora, es el gato más cariñoso de los que tengo en casa.