lunes, 24 de abril de 2017

Adiós, Yucatán...




Últimas horas en Mérida. El hotel donde nos hospedamos durante una semana fue el hotel Hacienda Inn Aeropuerto; nos dejó una buena impresión.

Ese sentimiento de nostalgia que aparece cuando se está terminando un viaje: por una parte no quieres que termine, pero por la otra ya extrañas tu lugar de origen y tu gente.

¡Claro que me gustaría regresar a Yucatán!

Sin embargo, quizá ya no rentaría un auto. Creo que se puede usar bien el transporte público.
Tal vez ya no sería Mérida nuestro lugar base; me gustaría estar más tiempo en Sisal.
Iría a Chichen Itzá en domingo y con un impermeable.

Sería más cautelosa al hacer compras para que no me den precio de turista. Iría a Valladolid. Me prepararía mejor para enfrentar las altas temperaturas.



domingo, 23 de abril de 2017

Mérida, Yucatán

El último día del viaje ya no salimos a carretera, preferimos dedicarnos a recorrer el centro de Mérida. Además ese día entregamos el auto que habíamos rentado.

En la plaza principal se organizan recorridos guiados a los edificios que están alrededor. El guía que conocimos en esa ocasión se nota que sabe bastante de la historia de la localidad.











La fachada de este edificio tiene unos asombrosos detalles que cuentan una historia:



Las típicas sillas "tú y yo"



En los templos construidos en la época colonial se puede observar en sus paredes que se usaron restos de construcciones mayas. Una vez más ese sentimiento que no sé cómo describir...




Es común ver a las señoras con su hermoso hipil.







sábado, 22 de abril de 2017

Uxmal, zona arqueológica


El penúltimo día del viaje fuimos a Uxmal. A diferencia de Chichen Itzá, aquí si pudimos estar más tiempo ya que el clima estaba perfecto. Además no hay tanta gente como en Chichen Itzá y en Uxmal si hacen válidas las credenciales que en Chichen Itzá no.








La fauna del lugar:



¿Ya las localizaron?


viernes, 21 de abril de 2017

Sisal, Yucatán

El quinto día del viaje fuimos a Sisal. Me encantó caminar por la orilla de la playa y sentir el agua tan fresca.

Los colores del mar son asombrosos, tantas tonalidades de azul. Y lo que más me gustó es que no había tanta gente a pesar de que eran vacaciones de verano.

Creo que si volviera a ir a Yucatán podría ser exclusivamente a Sisal.
















Probando una "champola" en Sisal.


En la carretera de Mérida a Sisal y luego a Celestún observamos que las casas tienen en común este tipo de techos:



Un árbol muy común por los caminos.

Las señoras con su vestimenta típica: el hipil.